Llego sin previa invitación, con egocentrismo y una odiosa expresión.
Ansiosa estoy ante su presencia, pero ¿hay algo que pueda hacer? Llena de
inquietudes e ignorante ante la ocasión me pregunto si es real o solo producto
de mi imaginación. ¡Vamos! Quiero saber que pasara, no quiero arruinar la
sorpresa que trae consigo el destino, pero esta ansiedad me destruirá.
Sé que ya nada es igual cuando de pronto hay una sonrisa
plasmada en mi cara gracias a un vago recuerdo que hace aparición sin avisar… ¡Que
estupidez! ¡Tonterías! ¡Majaderías! Esto
de sentimientos tiernos me parece toda una babosada. ¿A quién se le ha ocurrido
conquistarme? ¿Por qué simplemente no me dejan morir con la soledad? Que ya
muchos años tenemos viviendo en completa tranquilidad. ¡Patrañas! Todos hablan
del amor, pero sus infinitos duran lo que sus nachas en un calzón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario