domingo, 1 de junio de 2014

Visita inesperada


Con su jocosa expresión me recibió, si soy sincera no me sorprendió. No esperaba su llegada… aun no, pero ¿Qué puedo hacer para cambiar las cosas? Le he recibido con total cordialidad, pues de nada sirve recibir a la muerte con desdén. Ya que, lo único seguro en esta vida es la muerte, ¿no? ¡Irónico! Aun así, real.

¡Maldición! Planes, sueños y historias me faltaron por vivir, pero ­¿acaso puedo hacer algo? ¡NO!- grito ese pequeño demonio interior-.


Toma mi mano, vamos. –Con sutileza  la muerte me sugirió- Realmente más trágica era en mi imaginación, pero nunca se sabe con precisión.  

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