Con su jocosa expresión me recibió, si soy sincera no me sorprendió.
No esperaba su llegada… aun no, pero ¿Qué puedo hacer para cambiar las cosas?
Le he recibido con total cordialidad, pues de nada sirve recibir a la muerte
con desdén. Ya que, lo único seguro en esta vida es la muerte, ¿no? ¡Irónico! Aun
así, real.
¡Maldición! Planes, sueños y historias me faltaron por
vivir, pero ¿acaso puedo hacer algo? ¡NO!- grito ese pequeño demonio interior-.
Toma mi mano, vamos. –Con sutileza la muerte me sugirió- Realmente más trágica era
en mi imaginación, pero nunca se sabe con precisión.

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