- Hola otra vez –susurro una voz
dentro de mí- la dulce voz que te logra perturbar. No lo hago con maldad, solo
intento ayudar. Te recuerdo cada día, tarde, noche y madrugada en la que tu
tristeza es más profunda que el amor que algún día sentirás. Nunca nadie
observara el llanto que escondes con tanta habilidad. Con maquillaje y más
logras mucho enmascarar, cortadas, dolor, ojeras y la falta de pasión. Palabras
mudas que no sabes cómo gritar. No comprenderán el porqué tus oídos tapas
cuando es la voz en tu interior la que quieres lograr callar, pero tengo planes
para ti y con audacia te lograre manipular. Idiota, mira tu alrededor y dime, ¿le
importas por tu personalidad o por el cargo que tienes y la ayuda que logras
brindar?
- Aléjate –respondí al silencio- ¡Maldita voz humillante! De ti me quiero liberar, tu tortura me lleva de la mano al precipicio del que me he querido alejar. No, no y ¡NO! Muy corta la vida es, pero si dejo que la cobardía me empiece a entumecer nada de mis sueños cumpliré.
- Ya me intentaste ignorar –prosiguió-
y al parecer has olvidado ya el porqué
las marcas en tus manos, piernas y cara. Mira tus cicatrices, empieza a
recordar, has tu misma un viaje al pasado y vivir no querrás mas. No vas a ser cobarde si tu vida arrebatas,
solo serás valiente por finalizar toda tu mediocridad.



.jpg)