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Desde la prueba positiva su vida le dedico y todo su amor le
dedico, pero el tiempo para ella había llegado. Su hija, su princesa, su razón
de vivir la tenía en brazos mientras le agradecía por cada segundo de bienestar
y seguridad. Aunque existieron peleas son más los recuerdos llenos de amor y
felicidad. Lagrimas caían y eran los sentimientos más sinceros los que
protagonizaron aquella dulce despedida entre aquellas mujeres genéticamente
emparentadas.

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