Ángeles y demonios déjenme
pensar con claridad, si ambos gritan sus deseos no me podre concentrar. ¡Aléjense
ya! Quiero paz, calma y serenidad, pero si siguen aullando bajo mis
pensamientos no sabré como actuar. Intensa esta la luna esta noche, pero
tristemente no la puedo apreciar por culpa de estos malditos seres espirituales
y sobrenaturales que me siguen abrumando y me harán estallar.
Actos compulsivos que nada bueno traen consigo son los que
me intentan dominar esta noche tan desequilibrada-
¡Hazlo ya! – Exclamo aquel ángel caído que hace muchos días lo perturbaba. Las 8:40 p.m. marco el gran reloj cuando el
cuerpo de aquel perturbado hombre caía de la silla bañado en sangre y sudor.
Sus problemas fueron inmensos ante toda su felicidad vivida, aquella decisión
tenia la firma de aquel desgraciado demonio con sentimientos suicidas.

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