Subió a sus hombros y se juro mas nunca bajar, es el peso de la depresión que no la deja respirar. Cada día se hace mas fuerte ya que se alimenta de su dolor, no importa la cantidad de anti depresivos ella siempre se sentirá peor. Ya nunca volverá a estar sola, ni volverá a dormir.
Pobre alma inocente intenta sobrevivir. Gritar al
vació no la ayudara, esconderse o salir ahora se vuelve similar. Días oscuros y
noches tan largas, madrugadas silenciosas que desgarran su alma. Fingía ante
todos estar bien, pero esa ridícula obra que protagonizaba se acabo cuando decidió
tomar su vida y ponerle fin con par de cajas de pastillas, ron y un poco de anís.
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