domingo, 8 de diciembre de 2013

Un alma para dos

    Madrugada de Abril, fría y tenebrosa. Ella se despierta de nuevo a las 2:25 a.m. No entiende porque siempre a la misma hora, pero el miedo invade su cuerpo por esa terrible corriente de aire frio que recorre su cuerpo. Siente una mirada fija, pero está sola en su habitación acompañada solo de osos de felpa,  libros y cuadros con polvo, no puede ser posible que alguien la observe. Las lágrimas recorren su rostro, no entiende que pasa y no puede dejar de llorar.
Minutos luego empieza a recordar aquel trágico accidente que su vida ha dejado marcada. Aquel siniestro incidente la vida de su hermana gemela tomo, ahora su alma esta destrozada y ha perdido todo el amor, he allí la razón del llanto doloroso que corta su respiración.
    
    Deambula por su habitación buscando una solución a ese intenso dolor cuando de pronto los  recuerdos hermosos invaden su mente. Al pasar las horas el sufrimiento se incrementa, maldice mil veces al vació para no molestar, grita en silencio para su frágil mente calmar. Siente ira y tristeza, su hermana fue el ancla que la tuvo enganchada a este mundo del que quiere huir.
    
    Con la mirada triste y ojeras tan inmensas como su dolor se recuesta en el sillón, esa hermosa foto de ambas  sostiene contra su pecho con mucha presión. De nuevo la corriente fría invade su cuerpo, desde el cuello hasta los dedos. Otra vez escucha la voz del ser amado que está muerto. Pasan las horas y sigue allí, recostada atormentándose y pensado que debió haber sido ella la que merecía morir.

-¿Sera posible vivir con este dolor? – se pregunto en voz alta
-No, no lo vas a asimilar y será imposible de superar  –Le respondió su voz interior-
-Duele mucho. Ya no quiero llorar, pero su recuerdo me hunde en sentimientos y desesperación –sigue platicando con su voz interior-
-Lloraras siempre si no decides. Ve con ella. El más allá abre sus brazos para recibirte. No lo pienses mas, solo hazlo.

    Con la poca fuerza que tienen sus piernas va a su habitación. -¿Cuántas veces voy a maldecir el destino? –Piensa a cada rato sin parar. Su mirada refleja dolor, confusión y ansiedad. Su alma está  incompleta, ese vacío lo llenaba su gemela. No paso mucho y ella comienza a delirar, imagina par de ángeles caídos merodeando por su casa. Su sentido del olfato se agudiza, solo se hace presente un olor a Azufre que invade su habitación, ve a Lucifer sentado en el sillón mostrando como su gemela arde en el abismo. Grita desesperada, corre a la calle desorientada y un carro que venía a una velocidad relativamente normal golpea su cuerpo frágil cuerpo dejándola a 4 metros de la entrada de su casa. Muerte súbita y sin dolor.


Un alma para dos, la primera descansara siempre y la segunda arderá en el abismo eternamente.

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