Inescrupulosa
mujer, admiro estremecida tu habilidosa manera de engañar. De todas tus
mendacidades yo no pude escapar. Me has hechizado, bruja egoísta. Ahora es
cuando me siento más afligida al saber que mis emociones sencillas para ti solo
fue nimiedad. Desconcertada te pienso, te maldigo, te quiero, pero aun luego de
todo este horrible momento sigo amándote, musa de mis cuentos.
Tan frágil sin ti me siento, como el sol que
cada mañana golpea mi cara, pero disfruto del caluroso destello.Admirable
doncella, la dama de negro… ¿Cómo olvidarla tras todo este juego? Dulce mirada,
caricias forzadas, voz delirante y pasión flameante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario