Vuelves y me consumes, lento, pero con mucho afán. Lloro y
cada lágrima quema al bajar. Subidas y bajadas me desesperan más y más, ya no
me extraña tu visita, pero duele con intensidad. Herida que no sana, recuerdo
que quieres borrar, nudos en la garganta y un desequilibrio mental. Son los
malditos días en los que no quieres hablar, te jode cada pensamiento y a todo
quieres silenciar.
Sonríe y no demuestres mal, púdrete por dentro, pero nunca
bajes el mirar. Acaba cada problema con
una fumada o más, da un viaje muy lento y olvida cada mal.
Caer al vacío, otra vez, sin poder refutar o al menos
ascender. Gritar, pero en silencio y llorar sin mucho lamento. Corres, pero te
desespera él nunca poder llegar. Te alteras y sientes nunca triunfar. Muy
mendaz se vuelve tu forma de hablar, engañas a quien amas solo por no
preocupar. Es poco el aliento que queda, son pocas las veces en la que las
ansias te manejan, pero tratas de no perder el rumbo y sonríes aunque tu alma
se acompleja.
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