Es mi mente quien me traiciona, me acompaña a toda hora y se
me pone juguetona. Fluyen los pensamientos fuera de lugar, indeseables recuerdos
que desestabilizan mi tranquilidad. Fuertes deseos inmorales que me conducen a
mal pensar, inmensa es la ansiedad que el alma me carcome con cada segundo que
pasa. Angustias diarias, odio y tensión.
La presión y el pensar la maldita combinación letal que
oprime mi pecho sin dejarme respirar. Apenas son los segundos que pasan cuando
me desespera el no respirar, basta con solo un instante romper en llanto y
grita. Gira todo en mi cabeza y fuera de ella nada es normal. La vida pierde el
sentido y mis lagunas mentales se intensifican más.
Juegos de palabras que mi mente recorren, sucias
mendacidades que no puedo olvidar, aunque dejar atrás tanta atrocidad se
convierte en un puente a la felicidad.
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