Amantes, amigos, prisioneros del
amor. Correr el riesgo fue lo mejor, almas unidas en una noche intensa y de pasión.
Besos tan infinitos como las estrellas, agujeros negros repletos de calor y
dulces palabras sucias gritadas con fervor. Un manto de constelaciones eran los
testigos de la desenfrenada acción, juntas sus vidas hasta el final de los dos.

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